jue 5a. Ordinario año Par (Id=135)

Primera Lectura

Porque has sido infiel a mi alianza, te voy a arrebatar el reino. Pero, por consideración a David, le dejaré a tu hijo una tribu

Lectura del primer libro de los Reyes
11, 4-13

Cuando el rey Salomón envejeció, sus mujeres desviaron su corazón hacia otros dioses, que ya no perteneció al Señor, como había pertenecido el de su padre David. Dio culto a Astarté, diosa de los fenicios, y a Moloc, el ídolo de los amonitas. Hizo lo que el Señor reprueba, y no fue tan fiel como su padre David.
Sobre el monte que está frente a Jerusalén construyó un altar a Kemós, ídolo de Moab, y otro a Moloc, ídolo de los amonitas. Otro tanto hizo para los dioses de todas sus mujeres extranjeras, que quemaban en ellos perfumes y ofrecían sacrificios a sus dioses.
El Señor se irrito contra Salomón, porque había desviado su corazón del Señor, Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, ordenándole que no fuera detrás de otros dioses; pero Salomón no lo obedeció. Entonces el Señor le dijo:
"Por tu mal comportamiento, porque has roto mi alianza y no has cumplido mis mandamientos, te quitaré el reino y lo daré a uno de tus servidores. Pero, en atención a tu padre David, no lo haré mientras tú vivas, sino que se lo quitaré a tu hijo. Sin embargo, no le quitaré todo el reino; le dejaré una tribu, en atención a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que yo elegí".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 105, 3-4.35-36.37 y 40

Por tu pueblo, Señor, acuérdate de mí.
Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

Dichosos lo que respetan el derecho y en todo momento practican la justicia. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo; concédeme, Señor, tu salvación.
Por tu pueblo, Señor, acuérdate de mí.
Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

Se mezclaron con los paganos y aprendieron sus prácticas; dieron culto a sus ídolos, que fueron la causa de su ruina.
Por tu pueblo, Señor, acuérdate de mí.
Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

Inmolaron sus hijos e hijas a los demonios; por eso el Señor se enfureció contra su pueblo y llegó a aborrecer su heredad.
Por tu pueblo, Señor, acuérdate de mí.
Meménto nostri, Dómine, in beneplácito pópuli tui.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos.
In mansuetúdine suscípite ínsitum verbum, quod potest salváre ánimas vestras.
Aleluya.

Evangelio

Los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
7, 24-30

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa, y no quería que nadie lo supiera, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él, e inmediatamente vino y se postró a sus pies. La mujer era siria de Fenicia y pagana. Le rogaba que expulsara de su hija al demonio.
Jesús le dijo:
"Deja que coman primero los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos para echárselo a los perros".
La mujer le replicó:
"Es cierto, Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños".
Entonces Jesús le contestó:
"Vete; por lo que has dicho, el demonio ha salido de tu hija".
Al llegar a su casa, encontró a la niña acostada en la cama; el demonio ya había salido de ella.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]